Javier Herrero y Marién Fuentes

 

JAVIER HERRERO Y MARIÉN FUENTES
OJO DE AGUA


Versión 2


Marien fuentes

“La familia es el ecosistema imprescindible para el desarrollo sano de los niños. En la medida en que hay unas condiciones familiares adecuadas, más allá de lo fisiológico y especialmente en lo emocional, en la medida en que ese sustrato es adecuado, los niños florecen”

Javier Herrero y Marién Fuentes son los creadores del espacio educativo OJO DE AGUA. Tuvimos la oportunidad de charlar con ellos cuando nos visitaron para ofrecer una ponencia en el Curso Superior Universitario: La Naturaleza como escenario de Aprendizaje. Proyectos de Educación al Aire Libre. La suya es una trayectoria de 17 años comprometidos con la infancia y la adolescencia desde otra mirada. Al escucharles, emerge la conciencia de que otra forma de relación humana es posible, otra forma de hacer y de buscar la conexión con lo que verdaderamente somos.

¿Qué nueva realidad educativa es ojo de agua?

ojodeaguaJAVIER: Ojo de Agua es un eslabón más en una cadena histórica de la historia de la educación, que ve las relaciones con los niños de una forma distinta a como se ve en la corriente dominante de la cultura actual. Creo que una de las diferencias básicas es que Ojo de Agua pretende crear entornos, para niños y jóvenes, que permitan aprender a vivir conectando la vivencia y el interés de la propia vida, con una conciencia de que, cada uno de nosotros como individuo y el conjunto de nosotros como especie, está en una relación de interdependencia con el resto del ecosistema. Básicamente este sería el propósito al que tiende Ojo de Agua.

MARIÉN: Me gustaría añadir que el aprendizaje no solo se centra en la escuela. Nosotros hemos sentido, experimentado y comprobado que el aprendizaje se da en todo momento. Los niños no aprenden solo en el espacio educativo, es importante tener esto en cuenta.

¿Qué características distintas creéis que tienen los jóvenes de Ojo de Agua que han vivido una larga trayectoria en vuestro espacio?

MARIÉN: Sentimos que estos niños y niñas tienen más seguro lo que quieren y lo que SON realmente, viven y disfrutan el momento. No tienen miedos futuros de qué van a hacer en sus vidas si no tienen un título. Están más lanzados a la aventura y al juego de la vida.

JAVIER: En realidad yo ya he dejado de utilizar la expresión: los niños de Ojo de Agua. Ojo de Agua puede tener un impacto en la vida de los niños y jóvenes que vienen cada día, pero he aprendido que es un impacto limitado. El impacto más grande que se produce sucede en la familia. La familia es el ecosistema imprescindible para el desarrollo sano de los niños. En la medida en que hay unas condiciones familiares adecuadas, más allá de lo fisiológico y especialmente en lo emocional, en la medida en que ese sustrato es adecuado, los niños florecen. Si ese sustrato no tiene todos los ingredientes necesarios, Ojo de Agua también produce un impacto en ellos pero es un impacto distinto, es un impacto más atenuado. En todo caso lo que sí permite nuestro espacio a estos niños, es explorar cuáles son sus necesidades, y estas necesidades son básicamente emocionales, como descubrirse en las relaciones con los otros y en la relación con uno mismo.

Si las condiciones familiares y emocionales son las adecuadas, surge como diferencia fundamental un sentido de que la vida merece la pena ser vivida, de que no hay duda de que estoy en un sitio adecuado para mí y no tengo miedo, afronto la vida como una aventura. Esta es la diferencia más grande de todas, la ausencia de miedo.

Entonces, ¿sentís que los jóvenes de Ojo de Agua no tienen miedo a no tener un título académico?

ojodeagua3MARIÉN: Normalmente si la familia acompaña y hay confianza plena en el desarrollo del niño, no suele haber tensión o necesidad de tener un título. Siento que los chicos pueden reflexionar sobre si quieren hacer algo que necesite un título futuro, pero simplemente como un análisis no como una preocupación. Si la familia tiene realmente dudas, esos niños sobre los 14 ó 15 años suelen entrar en la E.S.O. También sucede si el niño tiene muy claro lo que quiere hacer, como por ejemplo cursar medicina, en este caso toman conciencia y suelen entrar en el último año de la E.S.O conscientemente para poder sacar el título más rápidamente que por libre.

Pero como conclusión nos hemos dado cuenta de que si no hay presión por parte de la familia, hay tranquilidad absoluta en los jóvenes con este tema.

¿Qué significa la Naturaleza para vosotros y cómo la habéis integrado en Ojo de Agua?

JAVIER: Yo he ido aprendiendo por el camino, he tenido una infancia muy separada del entorno natural. Considero que la naturaleza es la madre y creo también que la naturaleza es la maestra. Realmente ahí está todo lo que podemos aprender para ser capaces de vivir confortablemente en esta casa nuestra que es la tierra. No hay más que fijarse en la biomímesis, que es una nueva disciplina que consiste en imitar la naturaleza para desarrollar procesos y dar soluciones industriales. Por ejemplo, puedes entrar en la página de biomímesis y buscar cómo captar agua de forma pasiva. Esta página te llevaría hasta un pequeño escarabajo que vive en el desierto de Namibia, donde la pluviometría debe ser 0,005 ml al año, pero que todas las mañanas se da una ducha porque su concha está diseñada de tal manera que capta la humedad del ambiente y recoge la lluvia.

Gracias a que hay científicos que estudian cómo es físicamente la estructura del exoesqueleto del escarabajo de Namibia, se pueden desarrollar paneles que capten agua aunque no llueva porque hay rocío todas las mañanas. La naturaleza es la que te da las soluciones. Si somos suficientemente humildes sabremos que no tenemos que explotarla, como hemos venido haciendo en el modelo industrial hasta ahora, cuando en realidad lo que deberíamos hacer es aprender de ella. Esta es la lección más importante que nos puede dar la naturaleza, que es la maestra.

Después de este recorrido de 17 años, ¿estáis en algo nuevo?

JAVIER: Ojo de Agua permite atender a un número determinado de personas, en las que sentimos que producimos un impacto profundo, pero es un número muy concreto y limitado. Nuestro interés en este momento, por lo tanto, es inspirar a otras personas a crear entornos respetuosos y adecuados para las necesidades de los niños y los jóvenes, de tal modo que ellos puedan producir también un impacto profundo en un número concreto de personas. Ese es nuestro objetivo inmediato: multiplicar el impacto que nosotros podemos producir inspirando a otros, ese es nuestro gran desafío actual.

Hablemos un poco del juego. ¿Cuándo podemos decir que un niño está jugando?

MARIÉN: Yo siento que en ojo de agua el 90% del tiempo los niños están jugando. Cuando son un poco más mayores y quieren hacer un proyecto más cognitivo implicando un objetivo más intelectual, por así decirlo, quizá no sientan que están jugando, pero siento que el juego en ellos es constante, es continuo. A mí me gusta mucho llamar a los cursos, clases o talleres: actividad. Cuando estamos en la actividad de inglés estamos jugando, y no es que usemos el juego para aprender el inglés, sino que simplemente nos lo estamos pasando bien y eso ya es jugar. Yo no puedo diferenciar cuándo están jugando o cuándo no porque siento que siempre lo están haciendo.

Cuando Javier y yo construimos Ojo de Agua también lo hicimos jugando. Claro que hay momentos en los que tenemos que aprender cosas concretas con el neo córtex, pero lo demás es instintivo y es buscar soluciones, imaginación, creatividad, interacción, comunicación, etc. Por lo que no podría decir cuándo no están jugando porque creo que el juego es todo, y allí están jugando prácticamente todo el tiempo.

Cuando un niño esta observando durante largo rato a otros niños jugar, ¿está jugando?

JAVIER: Acogiéndonos a la definición de juego como escape de la realidad y creación de un mundo particular, quizá en el exterior de ese niño no esté pasando nada, pero en el interior sí están sucediendo cosas. Me atrevería a decir que no solo está jugando, inherentemente está aprendiendo también, porque juego y aprendizaje no están desligados, están unidos. Considero que si estás jugando estás aprendiendo y ojalá siempre que estuviéramos aprendiendo pudiéramos estar jugando.

Veo constantemente a niños observar mientras otros hacen otros juegos, otras actividades…

El juego es, ¿una necesidad fisiológica, un entrenamiento social, ambas cosas…?

JAVIER: Creo que ambas. Digamos que la naturaleza nos dota de la capacidad de jugar como una herramienta para poder vivir y sobrevivir. En este sentido como somos seres sociales, el juego está dotado de un componente social muy importante.

Se hizo un experimento con un grupo de gatos en sus primeros días de vida; a un subgrupo se le dejó jugar y a otro no. Los dos grupos aprendieron a cazar, pero el grupo de gatos al que se le impidió jugar lo que no pudo hacer es socializarse adecuadamente. El juego tiene una función, sin duda evolutiva, de aprender estrategias para sobrevivir en el futuro, esto lo podemos comprobar en los estudios etológicos de distintas especies. Pero también tiene una función muy importante de socialización. No he hablado en la charla sobre el juego brusco, pero incluso en este tipo de juego se permite el desarrollo de la empatía, en el sentido de conocer cuáles son mis límites y los tuyos y a qué reglas del juego vamos a llegar para poder estar juntos. La socialización es una de las funciones más importantes que tiene el juego, además de la emocionalidad y el desarrollo personal íntimo.

Habéis hablado durante la charla de los dones y talentos que trae cada individuo. Como acompañantes y/o padres, ¿qué podemos hacer para no interferir en el desarrollo de esta esencia personal?

ojode agua2MARIÉN: Para mi la respuesta está en la confianza en el ser, en la esencia. Intentar ver más allá del rol que jugamos cada uno en esta vida, este rol del teatro paralelo a nuestra vida real. La confianza de que un niño tiene la capacidad interna y poderosísima de ser quién es y que puede ejercitar ese don con el que ha venido para vivir su propia experiencia y evolución, y simplemente estando presente sin juzgar. La confianza lleva implícita muchas cosas, como el no juicio, el respeto, el no ser “yo” quien sabe lo que el otro tiene que hacer, etc. Este acompañamiento ha de estar enmarcado dentro de unos límites, unas reglas o normas de convivencia que equilibren el hecho de que una persona pueda dar rienda suelta a su propia esencia. El que acompaña debe mostrar su total confianza al niño y no tener expectativa.

¿Creéis que se mantiene el mismo pulso de juego en la edad adulta o lo estamos reprimiendo?

JAVIER: Creo que el juego en el mundo adulto está muy reprimido y muy mal visto. Si no eres productivo la sociedad te dice que no estás haciendo lo adecuado. Creo totalmente que está muy reprimido y el cuento de la cigarra y la hormiga tiene que ver justo con esto. Precisamente Stuart Brown menciona que a nivel macro social las naciones que más permitan el juego, en todos sus ámbitos, serán las naciones que van a poder desarrollarse con más eficiencia. Por un lado por motivos económicos, porque el juego promueve la creatividad y la innovación y estamos en una economía que ya no es la economía industrial sino la economía del conocimiento, y para esto se necesita creatividad e innovación. Por otro lado también a nivel social, ya que el juego promueve la disminución de la violencia en la sociedad así como el incremento de la comunicación, si quieres jugar con otros tienes que ponerte de acuerdo con ellos y para ello tienes que empatizar y negociar. Finalmente también en el nivel personal, porque una actitud de juego vital te permite vivir una vida que merece la pena ser vivida, tener una buena vida. Por estos tres elementos es importante que esa represión y esa connotación negativa que hay sobre el juego se libere y empecemos a ver el juego con unos ojos distintos, empecemos a verlo como una herramienta con la que nos dota la naturaleza para disfrutar de la vida plenamente.

¿Conocéis algún sitio donde se esté dando esto, esta forma más liviana de vivir?

JAVIER: No conozco muy bien los detalles pero creo que donde se están dando pasos en esa dirección es en Bután. Allí han decidido medir la riqueza de su país no por el producto interior bruto, sino con un índice distinto que es el índice de felicidad nacional bruta. Han desarrollado y definido, en colaboración con la Universidad de Naciones Unidas y el programa de la Fundación ZERI (Zero Emissions Research and Initiatives), unos parámetros específicos para definir cuál es el índice de la felicidad del país. Yo creo que este es un cambio paradigmático no solo visionario sino que muy necesario.

Javier, antes nombrabas a Jeremy Rifkin y lo que él menciona sobre la nueva generación de la empatía, ¿cómo creéis que va a evolucionar o generarse algo así, si estos espacios alternativos para la infancia siguen siendo tan costosos y con tan pocos apoyos institucionales?

JAVIER: No sabemos cómo va a suceder pero creo que tampoco importa. Lo que importa es que todo el mundo que tenga la conciencia de que esto es necesario se ponga a hacerlo; sólo esto es necesario lo demás vendrá dado.

El otro día había una mujer en el parlamento con un bebé en sus brazos defendiendo la crianza como cada uno quiera y hablaba de la crianza con apego. Esto es la visivilización de lo que nosotros venimos diciendo desde hace 20 años y los indígenas han hecho durante cientos de miles de años. Es una nueva práctica cultural que se está mostrando públicamente. No estamos al final de nada, estamos al principio de algo. Estamos creando el principio y esto es siempre lo más difícil, luego ya se normaliza en el sentido de que lo hace casi todo el mundo.

MARIÉN: Y nuestra intención también va por esa dirección, la de expandirlo, que esto se conozca en todos los rincones posibles. Pero no solamente nosotros, hay muchísima gente generando cambios a todos los niveles, no solo desde lo educativo, también en lo espiritual, en el arte, en la política. Estamos en una gran transformación y cuando estás haciéndola dentro de ella es difícil verlo, pero sí sentimos que hay una mayoría de gente que está buscando esta transformación y este cambio.

¿Creéis que algo que ocurrió en vuestra infancia tiene que ver con cómo sois ahora, con vuestra forma de hacer y vuestra conciencia?

MARIÉN: Yo siempre pienso en cómo mi madre me ha acompañado. Siempre me he sentido muy respetada y en la posibilidad de poder desarrollar la imaginación y el juego. He sentido mucha confianza hacia mí. Hablo de mi madre porque los padres antes no estaban tan presentes en la crianza pero él también ha sido una figura muy importante en mi vida. La familia para mí es la base del ecosistema y me sale de forma natural poder continuar con este ciclo.

JAVIER: Lo he descubierto hace poco, pero creo que la experiencia que tuve de acompañar a un bebe a mis 13 años de edad, sin saber absolutamente nada, en una actitud de ensayo y error total es lo que me ha permitido saber que había algunos mecanismos, básicamente contacto físico, cariño y amor, que permitían y satisfacían las necesidades de ese bebe. Yo creo que esa ha sido una experiencia absolutamente iniciática para mí.

Para finalizar, ¿os gustaría comentar o compartir algo que pueda servir de inspiración para los lectores de esta entrevista?

MARIÉN: Yo recomendaría ver alguna charla de Emilio Carrillo. También hay personas muy inspiradoras para nosotros como Garnier y Joe Dispenza. Siento que personas como ellos han recogido situaciones que nosotros hemos vivenciado anteriormente, y ¡qué maravilla cuando vemos que lo reúnen y lo explican tan bien! Ellos no hablan solo de educación, quizá Emilio Carrillo o Garnier algo más, pero Joe Dispenza aunque no hable específicamente de educación es muy inspirador lo que transmite. Ellos también dan mucha seguridad en la vida, en lo completo del universo con lo que nos rodea.

JAVIER: Para mí alguien muy importante ha sido Fritjo Capra. Es un filosofo de la ciencia, un hombre enciclopédico que se dio cuenta en los años 60 cuando estudiaba en Berkeley, de la revolución que significaba los descubrimientos que la física había hecho a principios de los años 20 en la física cuántica, y cómo esos descubrimientos iban a tener un impacto en todas las demás disciplinas, en todas las demás ciencias. Leer a Fritjo Capra me ha permitido entender que la vida es auto-organizada, que nosotros somos vida, que nuestros hijos son vida y que por lo tanto forman parte o utilizan ese mecanismo de auto-organización. Esto ha sido muy importante para mí.

Yo les digo a los chicos que tengo muchos súper héroes, no son súper héroes de capa, pero si tengo que hablar de uno en concreto para mi sería Satish Kumar, que es un filósofo indio, uno de los abanderados de la ecología profunda, el líder de la universidad alternativa más importante del mundo en ecología que es el Schumacher College. Él es una persona absolutamente sencilla que recorrió las cuatro capitales atómicas en los años 60: Moscú, París, Londres y Washington, para llevar un mensaje de paz a los líderes de esas capitales. Se inspiró en Bertrand Russell y anduvo miles de kilómetros sin dinero y confiando en la gente. Yo creo que si alguien se acerca a las palabras de Satish Kumar podrá encontrar verdades muy profundas y bueno, después tendrá que hacer su propio camino.

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Fecha de publicación:
22 junio, 2016
Autor:
Arantxa Jesus

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