Mirada Pedagógica

OTRAS MANERAS DE APRENDER, NUEVOS CAMINOS, NUEVAS MIRADAS HACIA LA INFANCIA Y LA EDUCACIÓN

Creo que podemos aprender desde la felicidad y el disfrute conservando la capacidad de sorpresa y la alegría del descubrimiento, llegar a aceptar las frustraciones como parte del proceso de crecer y agradecer la huella profunda de un desarrollo más autónomo. Dejémosles jugar, actuar, generar, porque otros mundos son posibles y ellas y ellos los descubren así y los disfrutan jugando…

Confiar en las niñas, en los niños

Dirijámonos a ellos como los seres inteligentes que son. Antes de descubrir y de desarrollar los diferentes recursos expresivos y comunicativos, una niña, un niño, comprenden. Respetemos su sabiduría, su profundo eterno. Las niñas y niños nos traen el regalo de la ternura, la inocencia, que no hemos de confundir nunca con ignorancia.

Un niño, una niña no son seres ignorantes o alejados de lo esencial, yo diría que están incluso más cerca de la Esencia que los adultos. Esta es la grandeza de nacer en la Tribu Humana, nuestro gran don y nuestra gran responsabilidad como adultos, como maestros, como acompañantes: cuidar la Esencia, proteger y ensalzar lo esencial.

Consideremos, además, que todo ser vivo, en cada momento de su evolución, es perfecto y completo y no se debiera comparar o juzgar, o animar a correr para ser lo que no es, arrebatándole su momento presente, perfecto.

Respetar la expresión, la elección, la actividad de las niñas y de los niños

Necesitamos soñar, jugar, explorar, encontrarnos con la vida, con los otros, reconocernos. Creo que a la Infancia le hiere la rigidez, le sobran los programas, los sucedáneos, le daña estar plegada en una silla. No nos adelantemos evitándoles las sorpresas de un descubrimiento autónomo.

¡Qué belleza y qué fuerza tiene el aprendizaje natural!

Dejémosles jugar, actuar, generar, porque otros mundos son posibles y ellas y ellos los descubren así y los disfrutan jugando... Y a los que les miramos serenamente nos muestran la infinitud, la grandeza, la belleza...

Crear ambientes de aceptación incondicional

Porque todas y todos los necesitamos; las niñas y los niños necesitan encontrarse y no crecer limitados por la identificación con sus procesos, errores, éxitos, dolores, frustraciones. Podemos funcionar como un gran clan, madres, padres, profesionales del "acompañamiento" y brindar a la infancia un apoyo sólido, cálido, caleidoscópico, sin juicio. Busquemos el equilibrio, entre la aceptación incondicional y los límites necesarios y construyamos relaciones que se alejen de la manipulación, evitando que, tanto los adultos, como los niños y niñas, necesitemos utilizarla.

Llenar los mapas de espacios saludables

En los que puedan convivir el orden y el caos, los pulsos de vida, un corazón que late, una comunidad viva.

Espacios educativos vivos, vivos emocionalmente, materialmente, naturalmente...Espacios seguros, cálidos, ricos, que ofrezcan a las niñas, a los niños, a los acompañantes, maestros y familias, la posibilidad de vivir experiencias significativas, conectadas con la Vida.

Espacios que permitan el despliegue y el reconocimiento de las capacidades y los dones personales, genuinos, propios; y los de los otros, junto a los otros. Lugares anímicos que posibiliten la sorpresa y la riqueza del encuentro y del descubrimiento. Naturalicemos la escuela, llenémosla de vida, de movimiento, devolvamos a las niñas y niños las fuerzas de movimiento.

Acompañar, guiar, asistir, servir a las niñas y a los niños..

Asistir es una actitud cargada de generosidad y de humildad que genera autonomía y hace el trabajo y la vida agradables. Asistir implica aspirar a ser impecable. La asistencia es relación, me distancio de mis necesidades para acercarme a la persona que asisto, a la niña, al niño, al que guío.Os invitamos a buscar el equilibrio en las relaciones niño/a-adulto, brindándoles el apoyo y la guía necesarios pero alentando el desarrollo de la autonomía, como un valor esencial.

Permitidles jugar, reír, llorar, expresar..

El juego es la esencia de la vida libre, creativa e independiente. A través de él, las personas descubren todo su potencial natural como seres humanos. Necesitamos rescatar el juego para la vida. Disfrutemos y construyamos una nueva vida más lúdica, creativa, empática... Sólo se puede jugar desde el deseo, no se puede jugar desde la obligación. Unas estructuras posibilitan el deseo y otras no. En el juego no hay enseñanza. Solo desde el interés profundo, aprendemos y asimilamos el mundo, y se puede aprender disfrutando.

Pero es esencial también, que las niñas y niños se sientan acogidos sin juicio, puedan expresar su desencanto, su frustración...Generemos una escuela acogedora que cuida los detalles, los pequeños gestos, porque los detalles son los que hacen la diferencia.

Acercarse y profundizar sobre los parámetros de La Educación Activa

Un nuevo paradigma pedagógico, que surge a nivel mundial con mucha fuerza en estas últimas décadas y que resalta la importancia de ofrecer una actitud respetuosa y atenta a las necesidades profundas y a los intereses de las niñas y de los niños, colocándolos en el eje central de toda la dinámica de aprendizaje.

La Educación debe respetar la dinámica del proceso de aprendizaje del ser humano, que tiene una inercia de dentro hacia fuera, ya que surge de una curiosidad innata y unas necesidades profundas de desarrollo, y no al revés.

No es necesaria la motivación y el empuje, la programación exhaustiva del aprendizaje, cuando el ser está a la escucha de su propio impulso vital.

Aspectos como:

  • La confianza en el niño y el respeto a su individualidad, a sus decisiones.
  • La conquista de la autonomía, evitando las dependencias limitadoras.
  • La importancia de permitir la autogestión del tiempo de juego y de actividad. La visión del juego y de la actividad espontánea como motor del aprendizaje.
  • El cuidado de las relaciones y del acompañamiento del adulto a los procesos de desarrollo de las niñas y de los niños. La búsqueda de la ausencia de juicio, de valoraciones, de comparaciones y de competitividad.
  • El valor de la empatía y de la convivencia en comunidad, una comunidad heterogénea y democrática, que pueda experimentar y llegar a integrar sus límites y su espacio de libertad individual.

La calidad y calidez de los espacios y la adecuación de materiales que permitan la libre experimentación… ambientes preparados para que los niños y las niñas puedan hacer lo que realmente les interesa, sintiéndose aceptados y tenidos en cuenta.

Una nueva Educación que acoge y parte del respeto a las necesidades, los ritmos y la intimidad de cada una de las personas y que permite ir creando comunidades basadas en la aceptación y el respeto mutuo.

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