Pequeña corazónHada

por | Nov 10, 2019 | Esencias | 2 Comentarios

Es urgente preguntarle a Alicia si nos puede llevar al País de las Maravillas.  Necesitamos la pócima,  la receta del jarabe que nos hace pequeñit@s.

¡Pausa! ¡Stop! Si paramos de correr, de quejarnos y de hacer ruido, podremos escuchar el pulso de lo pequeño… un clamor dulce, frágil, luminoso.  El tempo de los corazones de l@s niñ@s, vibrando acompasados con el pulso de la Vida. Cada corazón único, corazón guía, en resonancia con su propio y único impulso vital. Hemos perdido la conexión con el Pulso Vital, con el corazón de la Vida que se ocupa, generosamente, de indicarnos, de iluminar nuestros pasos… Corre el tiempo, todo corre, corren tiempos de corazones apagados, desconectados.

¿Seremos capaces de mirar desde otra perspectiva? ¿De mirarnos desde el corazón dónde se aloja la empatía? Practicar la empatía nos ayuda a ampliar nuestras perspectivas y con ello a enriquecer nuestro mundo con nuevas ideas, puntos de vista y oportunidades. Muchos latidos, colores, tamaños, perspectivas…

La empatía es la intención y la capacidad de comprender la vida emocional de otra persona, en su complejidad. Esto no supone necesariamente compartir las mismas opiniones y argumentos que justifiquen el estado o reacción que expresa la otra persona. Ni siquiera significa estar de acuerdo con el modo de interpretar las situaciones y de vivirlas de la otra persona.

La empatía está referida, entre otras cosas, a la escucha activa, la comprensión y el apoyo emocional. Además, la empatía implica tener la capacidad suficiente para diferenciar entre los estados afectivos de los demás y la habilidad para tomar perspectiva, tanto cognitiva como afectiva, respecto a la persona que nos expresa su estado emocional.

Corazones de arena, de agua, de flores, de pájaros, mariposas, de piedra, peces y sirenas. Corazones de polvo, de estrellas y planetas. Corazones de manzana… semillas de ternura, ilusionantes. Necesitamos conectar. Os animo a llenar la escuela de Vida, a naturalizar la escuela, porque somos naturaleza, porque sólo a través de la empatía podemos resolver juntas, juntos, los grandes retos sociales, ecológicos que se nos presentan… La empatía como chispa del amor, del respeto, la solidaridad, la conciencia, el compromiso…

Desde la empatía, te puedo nombrar “Compañera”, “compañero”, del latin “Cumpanis”, los que comparten en pan… El pan como aquello que nos sustenta, que nutre la Vida.  Compañeros de viaje.

Y en compañía, se abre un mundo, un universo infinito, la sintonía en la que se acompasan los latidos, en donde se talla la Vida auténtica, la de las relaciones humanas. Y este debería de ser el gran y legítimo objetivo de los espacios educativos, crecer en esta perspectiva, en experiencias de comunidad y de respeto. Que todas y todos, grandes, pequeños, puedan escuchar y conectar con la sintonía del “compartir” y del “estar juntos”. Se trata de ser capaces de cuidar, de conectar con la grandeza de mundos pequeños, pequeñitos, de los detalles que nos acercan al fondo… De generar conexión, cohesión, miradas amplias, respeto…

 

Escribamos nuevas historias, permitámonos y permitámosles mirar al horizonte desde la pureza, con la fuerza que nos da estar conectad@s al pulso de lo pequeño, a la rítmica y cuerda pauta de la Vida, la de verdad, no la sintética. Las niñas y los niños no necesitan sucedáneos, simulacros, que les hablemos mucho de respeto. Necesitan nutrirse de personas y ambientes en los que sentirse y vivirse respetad@s.

 

¡Pasen, adultas, adultos por este “rito iniciático”. Necesitamos la pócima de Alicia, para cambiar nuestra perspectiva, ya que vamos a requerir confianza, humildad, capacidad de sorpresa… ¡Escriban, inventen nuevos presentes, futuros, de la mano de las niñas y los niños!

Y como un regalo os dejo estos vídeos de manos grandes y cosas pequeñitas.
 

 

 

 

Comentarios

2 Comentarios

  1. Al alba

    Me parece tan bonito como escribes❤… y tu mensaje, Siempre va directo a mi Corazón ✨ Gracias por tu inspiración

    Responder
  2. Gema Cotallo, La Violeta

    Gracias, me alegra que lo disfrutes y te sirva de inspiración.

    Responder

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Mucha gente pequeña,
en lugares pequeños,
haciendo cosas pequeñas
pueden cambiar el mundo

Eduardo Galeano